sábado, 30 de marzo de 2013

Una luz en la oscuridad.





Varios trabajadores de una mina de carbón, debido a un derrumbe se habían quedado atrapados en total oscuridad y no podían ver casi nada.
Pasaron varias horas sin saber qué hacer, por momentos todo era un gran silencio, el pánico les estaba atrapando, pensaban que todo estaba perdido y que tenían ya muy pocas posibilidades de salir vivos de aquel lugar. Todos sabían que había una salida pero entre tanta oscuridad y el polvo del carbón que hacía más oscuro el ambiente, era imposible localizarla.
Uno de ellos, a tientas logró encontrar y encender una pequeña tea. Era muy poco lo que alumbraba, pero eso permitió que los demás pudieran encontrar otras teas y así lograron iluminar el lugar y encontrar el camino que los llevó fuera de la mina.

Nuestra luz si no la compartimos con el prójimo sigue siendo oscuridad. Del mismo modo, el compartir nuestra luz, no la desvanece, sino que por el contrario, la hace crecer.
Si con una vela iluminas una vela y ésta a otra y así sucesivamente, se pueden llegar a iluminar miles de ellas y con ellas iluminar al mundo.
De igual modo, si tu corazón está iluminado por el amor, podrás iluminar otros y de esta manera se pueden llegar a iluminar miles de corazones.

Que Dios nos de siempre la luz para que podamos iluminar para los que pasan por nuestro lado.







viernes, 29 de marzo de 2013

"BENDITA CRUZ"



                                               
                                                 


A lo largo de mi corta experiencia he tenido la sensación de que aquellas cruces que tenemos reservadas a lo largo de mi vida (a veces más grandes y otras más pequeñas) son un signo de su amor para conmigo. De hecho, no me hace ser cargador solitario de mi cruz, más bien me invita a ser el cireneo de  mi propia cruz. Esto es que aún siendo mi cruz, Él la vuelve a cargar una vez más como lo hizo un día camino al Calvario, pero esta vez no es la suya sino la mía o la tuya y por nosotros y a nosotros nos invita a cargar un peso minúsculo que sabe bien que somos capaces de asumir, pues él conociéndonos no nos haría soportar algo fuera de nuestras posibilidades.
Me llena de confianza y en parte de alegría el saber que al "ayudar" al cargar mi cruz por el camino pedregoso de mi vida, me tropezaré (seguro que tropiezo), mas Jesús cae conmigo pues Él carga con mi cruz y me promete nunca dejarme solo en el camino.

La cruz es un símbolo personal de amor hacia mí y necesaria para mi vida de cristiano porque muchas veces me despisto mirando para otros lados pero cuando toca el turno de agarrar esa "cruz detestable" sin querer y necesariamente pongo mi mirada de nuevo en Dios para suplicarle ayuda. Cuando decido poner de mi parte y cumplir así mi rol de cireneo, siento que hago un equipo con Dios y que obtiene como resultado la glorificación de mi cruz.

 Debido a mi limitación humana, es muy probable que vuelva a mirar de nuevo otros paisajes pero voy sintiendo esa seducción de Dios que me llena de paz y que va aumentando poco a poco una necesidad de su permanencia en mi vida que llega hasta tal punto de pedirle que tome las llaves de mi corazón para que por fin more en él permanentemente. Todo esto porque en el fondo sé muy bien que sin Él no soy feliz, sin Él no puedo cargar con mi cruz, sin Él no tengo vida, Sin Él no soy nada....


jueves, 28 de marzo de 2013

JUEVES SANTO



JUEVES SANTO


Todos los modos resultan cortos si queremos explicar el misterio del Jueves Santo. Sí puede ser más fácil imaginar lo que el Corazón de Jesús sentía aquella tarde, la última que pasaría con sus amigos antes de dar su vida en el Calvario.

Me viene a la mente la imagen de una pareja de enamorados que desean compartir su vida pero en un determinado momento, el deber les obliga a alejarse. El amor del hombre que por muy grande que sea, es muy limitado. Los que se quieren cuando se despiden, recurren a un símbolo: se intercambian un recuerdo.
Jesucristo esa misma tarde no nos deja un frío recuerdo sino él en su condición divina va a más: se queda. Subirá al Padre pero al mismo tiempo permanecerá entre nosotros. Está realmente bajo las dos especies del pan y del vino, presente de verdad en su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad.

Nuestro Dios, no es un Dios lejano, ajeno a las angustias y luchas de los hombres.
Es un Padre que envía a su Hijo para que se encarne, muera por nosotros y nos salve.

Jesús como si no fuesen suficientes sus obras de misericordia, instituyó la Eucaristía para que la humanidad pueda tenerle siempre cerca.