domingo, 1 de marzo de 2015

Marionetas de trapo.



Llevo unas semanas reflexionando acerca de la situación académica y social que vivimos en España. Me siento una marioneta en manos de una mierda de sistema que quiere tenerme de esta manera y de la misma manera que quiere tener a cientos de miles de jóvenes de mi país.Marionetas inertes, inconscientes con las que se pueda jugar al antojo de los que tienen el rol de titiriteros. Podemos pensar, pero no hablar porque somos eso: marionetas atadas, con bocas (aunque cosidas), sin vida, sin voluntad...
Doy la vuelta a la cara de la moneda: Somos una juventud que nos creemos dioses, los capitanes de nuestro propio destino, los que creemos que podemos comernos nuestro futuro; pero por otro lado, veo a mi madre, al vecino, a ese señor que está sentado al lado mío en el autobús y pienso la época dictatorial en la que ellos han tenido que vivir y lejos de conformarse con ser marionetas, se levantaban, bajo su propio riesgo y plantaban cara a sus titiriteros porque ellos confiaban en su dignidad y sobre todo porque querían un futuro mejor para sus hijos, para nosotros.
En Venezuela, en el año 2014, cientos de jóvenes detenidos, otros tantos asesinados. Su único delito ha sido salir a las calles, al igual que han hecho la mayoría de nuestros padres hace años porque querían reivindicar un sistema educativo libre, de calidad, exento de censuras y apologías del régimen que desgraciadamente les ha tocado vivir.
Pero da igual, soy joven español y me puedo poner el mundo por montera mientras siga teniendo delante de mi pantalla "Gran Hermano" y siga siendo el dios de mi destino. Soy lo que yo llamo: una marioneta de trapo....
    Dedicado al pueblo venezolano y a todos los que han dado un poco de su vida para que tengamos un mundo mejor.