jueves, 13 de agosto de 2015

En tiempos recios, amigos de Dios.


¡Muy buenas! A lo largo de la semana pasada he estado recibiendo de diferentes personas whatsapps en los que me decían que dónde estoy y que estoy desaparecido... Lo cierto es que un whatsapp era poco para explicarles todo el panorama que estaba viviendo jajjajajaja.
Resulta que he tenido el regalazo increíble de poder ir nada más y nada menos que al Encuentro Europeo de la Juventud que ha tenido lugar en Ávila por motivo del V centenario del nacimiento de Santa Teresa de Ávila.



Me va a ser demasiado difícil contaros lo esencial en pocas palabras porque la verdad es que he vivido todo un cúmulo de sentimientos y de sensaciones. He podido ver por un lado la actuación del demonio (sí del demonio) a lo largo de muchos momentos como por ejemplo momentos de rabia, de tentación con cogerme el primer autobús de vuelta a Madrid e incluso hubo un momento en el que estábamos todos rezando ante el Santísimo en una pedazo de vigilia muy chula que tuvimos el sábado por la noche y en el momento de mayor oración y silencio, pasó un grupo de personas que lanzaron todo tipo de insultos contra Dios y contra nosotros. Al mismo tiempo que he recibido esas tentaciones, en momentos de soledad, he recibido palabras de vida y esperanza en las catequesis recibidas provenientes de la vida de la santa: como yo pero en su época y en su realidad como religiosa, también las pasó canutas en su comunidad, las compañeras le dieron la espalda y la criticaron, la Iglesia por medio de la Inquisición la investigó...sin embargo, ella decidió abandonarse, seguir luchando y confiar en Dios. Sólo así su vida llegó a ser un triunfo pero en mayúsculas. Hay momentos en los que decidí separarme del grupo
 y reflexionar acerca de la realidad de mi vida. Cuántas alegrías pero al mismo tiempo, como Santa Teresa, cuántas decepciones vividas a lo largo de mi vida por fallecimientos de familiares, ciertos "fracasos" personales y traiciones de parte de personas a las que yo quería y eran importantes para mí. Sin embargo, he visto que en medio de las tribulaciones, Dios en todo momento ha caminado de mi lado, aún habiéndolo negado o pretendido alejarme de Él en muchas ocasiones, por mi arrogancia, nunca me ha abandonado, es más: me ha agarrado de la mano y nunca me ha dejado.

Si hay algo que tanto me gusta y me ayuda de estos encuentros, así como de las Jornadas Mundiales de la Juventud, primero es el reencuentro con amigos de toda España a los que he conocido anteriormente en actividades pastorales o en otros encuentros e incluso con los que he compartido momentos importantes de nuestra vida; y otra cosa que me apasiona, es ver que aunque hoy día es muy difícil ser cristiano en medio de lo ordinario y gritar a viva voz que deseo ser un joven santo,  es que no estoy solo, que hay muchos jóvenes que como yo tienen la fe como el papel más importante de sus vidas y que quieren girar ésta en torno a Dios.

Otra cosa relacionada con todo esto es que lo hemos pasado genial, hemos vivido unas veladas increíbles por la noche que nada tenemos que envidiar con las que hoy se viven y tanto están de moda en Ibiza o en algún sitio de estos (prueba de ello lo podéis ver en el video que publico al final).

Quiero hacer mención especial a un grupo de personas  que en poco tiempo se han sabido ganar todo mi cariño por su forma de ser, porque desde hace más de un año han empezado a trabajar para que todo esto llegase a buen puerto, porque nos han cuidado hasta la saciedad, y hasta se han dejado por la causa salud, lágrimas, familia, parejas, vacaciones de verano... en definitiva todo lo que a ellos tanto les importa y sólo por cada una de las miles de personas que hemos tenido la oportunidad de visitar la ciudad en estos cinco días. Ellos son los VOLUNTARIOS y con quienes he podido compartir con algunos de ellos comida, risas, música y ciertas conversaciones íntimas. ¡CHIC@S!, muchas GRACIAS POR TODO. ¡Sois geniales!. Para los que he vivido más íntimamente, sabéis que tenéis mi amistad incondicional y espero que Dios nos la bendiga y nos dé la oportunidad de fortalecerla.


Ahora, toca bajar del monte, pisar la vida real y poner en práctica lo vivido transmitiendo al mismo tiempo ese amor paternal que he vivido de parte de Dios al resto del mundo; ¡eso sí! ahorrando y poniendo el corazón en el próximo encuentro, esta vez de carácter mundial, que tendrá lugar nada más y nada menos que... ¡¡EN CRACOVIA!!

video


                                           

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